LOS PRIMEROS TRAZOS.

PRIMER BOCETO DE CENTAURO
JUNIO 1999

Lo primero que vi fue un cráneo alargado, simulando el yelmo español, lleno de pelos que aparecían por debajo. 

No me gustaba la forma típica del Centauro como había sido representado en películas. Sentía que debía ser un monstruo más confuso, menos obvio, pero al mismo tiempo orgánico y coherente con la visión de un niño que jamás había visto un caballo.

Me gustaba la idea de mezclar distintas texturas en un solo cuerpo. O sea, metal con músculo, nervios, piel, pelos y hueso. La mezcla podría ser super estética y aterradora. Cada capa moviéndose por separado. La criatura sería maravillosamente compleja.

Pero al dibujar el Centauro completo caía siempre en una versión literal de un caballo con una persona pegada.

 

Me gustó la idea de usar el esternón como un elemento diferenciador en la morfología de la criatura. Había que darle un sentido al esternón y ahí me di cuenta de que perfectamente podría interpretarse como la cabeza del caballo, pegada al pecho del jinete, además de la coraza española.

Con las patas y las costillas sentía que había más libertad de transformarlas en lo que quisiéramos que fueran. El brazo siempre me lo imaginé como una espina gigante, ya que los españoles usaban espadas o lanzas.

©2014 LeftraroFilms Todos los derechos reservados